La verdadera ventaja competitiva es gobernar la IA, no solo utilizarla
En Nebrimática nos sentimos responsables de abordar el reto de adelantarnos en cuestiones tecnológicas para facilitártelas. Por esta razón, nos parece tan interesante que las empresas sepan gobernar la IA, que vamos a dedicar una serie en nuestro blog. ¡Vamos allá con el primer capítulo!
La pregunta ha cambiado
Durante los últimos, la conversación sobre Inteligencia Artificial ha girado en torno a una misma cuestión: ¿cómo podemos utilizar la IA en nuestro trabajo?
La respuesta parecía sencilla. Era cuestión de incorporar asistentes inteligentes, automatizar tareas, generar documentos en segundos o analizar grandes volúmenes de información. Esto de por sí, prometía una mejora inmediata de la productividad. No cabe duda que, en gran medida, así ha sido.
Está claro que la IA ha dejado de ser una tecnología experimental para convertirse en una herramienta cotidiana. Lo cierto es que hoy resulta difícil encontrar una organización donde algún empleado no utilice herramientas como ChatGPT, Microsoft Copilot, Gemini o Perplexity para redactar un correo, preparar una presentación o resumir un informe.
Nos encontramos ante un panorama donde los directivos y responsables se siguen preguntando cómo avanzar con IA y mientras, pasa desapercibida una cuestión que empieza a ser inquietante: ¿quién controla su uso en la empresa?
La verdadera transformación digital ya no consiste únicamente en incorporar nuevas herramientas sino en establecer las reglas que permitan utilizarlas de forma responsable, segura y alineada con los objetivos de la organización.
Este es el reto: gobernar la IA
La IA ya está dentro de nuestra empresa, pero ¿somos conscientes de en qué nivel y en qué contexto?
Mientras muchas pymes creen que todavía no han dado el paso hacia la Inteligencia Artificial, la mayoría ya convive con ella. El problema es que no se hace a través de un proyecto estratégico planificado. sino porque los propios empleados la usan. ¿Cómo? Normalmente acudimos a los asistentes IA para resolver tareas cotidianas como: la redacción de propuestas comerciales, sumir reuniones o informes, analizar datos, generar algún código, buscar ideas.
La IA nos permite ahorrar tiempo, parecer más creativos y ser más eficaces. Pero así, lo que estamos haciendo es dejar que la IA entre por la puerta de atrás de la empresa.
Cuando la dirección se da cuenta de ello, surge la pregunta incómoda: ¿sabemos realmente cómo se está utilizando?
Del Shadow IT al Shadow AI
Hace años apareció un fenómeno conocido como Shadow IT. Los empleados empezaban a utilizar aplicaciones en la nube sin autorización del departamento tecnológico. El hecho de compartir documentos con servicios externos o estionar proyecto e información con herramientas no corporativas y desconocidas por la empresa, ocasionada un gran problema. Supuso, en gran medida, un reto para la seguridad y para la planificación tecnológica.
Ahora, con la IA, estamos asistiendo a un fenómeno similar que podríamos denominar Shadow AI. Miles de profesionales utilizan asistentes inteligentes sin que exista un control. Y esto, no es una cuestión tecnológica sino de gobierno, de organización.
El problema no es la Inteligencia Artificial
En contra de la tendencia a presentar la IA como un riesgo en sí misma, en Nebrimática creemos que es una herramienta extraordinaria cuando se utiliza con criterio.
En tu empresa, ¿los responsables sabrían responder estas preguntas básicas?
- ¿Qué herramientas de IA utilizan nuestros empleados?
- ¿Quién ha autorizado su uso?
- ¿Qué información se maneja?
- ¿Qué decisiones se apoyan en los resultados que generan?
- ¿Cómo comprobamos que esos resultados son fiables?
- ¿Qué ocurre si no se está verificando la información que proporciona la IA y comete un error?
No saber responder aumenta, sin duda, el riesgo operativo, jurídico y reputacional de la organización.
Gobernar la IA significa que gobierne la confianza
Con frecuencia asociamos la gobernanza con procedimientos, controles o cumplimiento normativo. Sin embargo, tiene un objetivo mucho más amplio: generar confianza. En este sentido, nuestros expertos apuntan hacia estas razones:
- Los empleados necesitan saber qué herramientas pueden utilizar y cómo hacerlo correctamente.
- Los clientes esperan que su información se trate de forma segura.
- Los socios y proveedores comparten procesos y datos con la empresa tienen que sentir que trabajan en un entorno seguro y controlado.
- Y la propia dirección debe tomar decisiones con la seguridad de que la tecnología actúa dentro de unos límites definidos previamente.
Una buena organización no frena la gobernar innovación
Este título responde a un error bastante habitual: pensar que las normas limitan la creatividad o ralentizan la transformación digital. Y es que, podemos afirmar que la experiencia demuestra exactamente lo contrario. Las organizaciones que mejor aprovechan la IA son aquellas que cuentan con un marco de actuación claro.
“Cuando las personas saben qué herramientas pueden utilizar, qué información pueden compartir y qué controles existen, adoptan la tecnología con mayor confianza”.
Jesús Trujillo (Director y Asesor tenológico en Nebrimática)
Un apunte más: la ausencia de reglas genera incertidumbre mientras que unas buenas directrices, favorecen la innovación.
El AI Act es solo el principio
La aprobación del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) confirma una tendencia que ya resultaba evidente: la IA va a formar parte del marco regulatorio de cualquier organización. Este establece obligaciones específicas para determinados sistemas de alto riesgo, pero su impacto va mucho más allá del cumplimiento legal.
La IA necesita transparencia, supervisión, responsabilidad y personas capaces de gobernarla. No hay que esperar a que la ley obligue a actuar. Te aseguramos que, las empresas más competitivas convertirán la gobernanza en una ventaja estratégica más allá de lo que exija la normativa.
El futuro es de los que sepan gobernar la IA
En pocos años, probablemente, dejaremos de distinguir entre empresas que utilizan Inteligencia Artificial y las que no. Su uso será tan habitual como lo es ahora el correo electrónico o la nube. ¿Qué diferencia a unas de otras?
Está claro que una organización con proyección planifica y controla. Las otras, sencillamente conviven con la IA dejándose llevar.
Dirigir con inteligencia una nueva forma de trabajar
A modo de resumen de este capítulo, recuerda que:
- Gobernar la IA en una empresa genera valor, confianza y seguridad.
- No se trata de una cuestión tecnológica ni exclusivamente jurídica.
- Hablamos de una disciplina transversal que afecta a la estrategia, a la cultura organizativa, a la gestión del riesgo, al cumplimiento normativo y, sobre todo, a la forma en que las organizaciones toman decisiones.
En Nebrimática creemos que las empresas no necesitan únicamente más tecnología sino un marco que les permita utilizarla con criterio.
En el próximo capítulo de esta serie…
Haber identificado la necesidad de gobernar la IA es solo el primer paso. La siguiente cuestión es cómo hacerlo de forma práctica. En la próxima entrega presentaremos el Modelo GIA de Nebrimática. Facilitaremos una metodología propia que ayuda a las empresas a implantar un marco de gobernanza de la IA basado en cinco pilares: estrategia, personas, procesos, tecnología y cumplimiento.
Si quieres ir un paso por delante, podemos ser tu socio digital, hablemos.





